Entrevistas

Iratxe de Madariaga
“En el País Vasco como en Chile la palabra dada vale”
La nueva Cónsul Honoraria para Chile en Euskadi y Navarra estuvo en julio de 2011 de viaje por Chile, estadía durante la cual visitó Viña del Mar en tres oportunidades: para reunirse con Archibaldo Uriarte, participar en un encuentro de Emprebask y compartir en la Fiesta de San Ignacio de Loyola.
De esta manera, pudo conocer la nueva generación que está a cargo de la institución que integrara su abuelo, Tomás Ibarra Barandika, quien fuera socio fundador y parte del directorio en 1947. Desde su oficina en Bilbao, y en medio de ajetreados días, nos concedió la siguiente entrevista:
Háblenos sobre su vínculo con Chile y Valparaíso.
Mi abuelo salió de Bermeo y llegó a Chile en 1906. Se estableció con una joyería en calle Independencia de Valparaíso y tuvo tres hijos. A los 23 años, mi madre se casó con mi padre, de Plentzia, y volvió a Euskadi para seguir retornando habitualmente a Chile.
Hace unas tres décadas nos llevaron a todos los hermanos a Chile y, a partir de ahí, yo he seguido yendo regularmente, hasta que hace cuatro años acabé comprando un departamento allá y fui nombrada Delegada de Emprebask en Euskadi. Ahora soy la Cónsul de Chile en Euskalherria por medio de ellos, reto que asumo con gran ilusión.
Cuéntenos sobre su vida y trayectoria profesional en Euskadi.
Profesionalmente llevo trabajando desde los 18 años. En mi casa desde pequeños nos inculcaron los idiomas y pasé primero por una Ikastola, luego estuve interna en Inglaterra, cuatro años, donde estudié inglés y francés. Durante la carrera empecé a trabajar como traductora, interprete y en temas de relaciones públicas y comunicación. Al terminarla estuve un año en Iparralde, haciendo unas prácticas en la Cámara de Comercio de Baiona. Posteriormente, viví seis meses en Alemania.
Entré a trabajar en una aeronáutica de la británica Rolls Royce con sede en el País Vasco, y he estado a cargo de Marketing, Comunicación y Relaciones Públicas. Eso, hasta hace un año, cuando establezco mi propia empresa dedicada a la Consultoría de Comunicación y Relaciones Públicas, y asesoramiento a empresas con sedes en Euskalherria y Chile.
Recientemente ha asumido como Cónsul Honoraria de Chile para Euskadi y Navarra, ¿cuáles son las expectativas que deposita en esta nueva experiencia, en cuanto al aporte que quisiera hacer a las relaciones entre el mundo vasco y nuestro país?
Desde pequeña, he vivido en mi casa queriendo a Chile y todo lo que ello conlleva. Mi abuelo, además, fue uno de los fundadores de Eusko Etxea de Valparaíso y miembro del primer directorio. Todo esto hace que, aunque veo que hay ya algunos vínculos y relación entre mis dos patrias, considere que todavía se puede hacer mucho más, sobre todo, viendo la influencia vasca en Chile, donde el 25% de la población es de origen euskaldún. Aquí, en Euskalherria, creo que también hay que dar a conocer más Chile y la cercanía que siente cualquier vasco que lo visite, no sólo por los paisajes sino por la seriedad de la gente. En el País Vasco como en Chile la palabra dada vale y esto es muy importante en ambos sitios, no sólo a nivel personal sino también empresarial.
¿Qué impresión le dejó lo que se está haciendo en Eusko Etxea de Valparaíso?
Me alegro muchísimo de que se haya vuelto a inaugurar Eusko Etxea de Valparaíso. Es una maravilla ver el sentimiento de país que mantienen todavía los vascos en Chile, y el Centro contribuye a que los descendientes conozcan la cultura, la tierra y las tradiciones de sus antepasados. También, la puesta en marcha de la delegación de Emprebask en esta Eusko Etxea facilitará las relaciones entre empresas donde el denominador común es “palabra de vasco”.
¿Qué mensaje le enviaría a Archibaldo Uriarte, presidente de Eusko Etxea de Valparaíso, y a la colectividad vasca de la zona, en relación a las enormes posibilidades y gran desafío que representa contar con una nueva Casa Vasca?
Le deseo toda la suerte del mundo a Archibaldo y me pongo a su disposición para lo que pueda necesitar. En cuanto a la colectividad vasca, le pediría que se anime a participar en las actividades y que considere la Eusko Etxea como su casa. Si todo el mundo se involucra, aporta ideas y participa, haremos que tenga movimiento y motivaremos a que otros que nos tienen simpatía nos conozcan y, por ende, contribuiremos a hacer crecer la gran familia vasca.
 
Francisco Pinedo Henríquez, Integrante de la Juventud Vasca de Valparaíso.
Comprometido con sus raíces
A sus 26 años, este egresado de Odontología de la Universidad de Valparaíso, quien hoy realiza un máster en Investigación en Biomedicina en la EHU-UPV, comparte con nosotros los lazos que lo atan a Euskadi, y su gran interés por participar y hacer que los jóvenes de la colectividad se acerquen a la nueva Casa Vasca.
Cuéntanos sobre tu familia, sus orígenes y cómo llegó a Chile.
Mi bisabuelo Serafín Pinedo Abezia migró desde un pequeño pueblo en Álava, llamado Bermeo, Bizkaia. Allí conoció a mi bisabuela, Manuela Gandasegui Ibarraran, hija del entonces alcalde de Bermeo. Se casaron y tuvieron seis hijos, siendo el menor de los hombres mi abuelo. Antes de la guerra, entre la primera y segunda década del siglo XX, mi bisabuelo emigró a Chile, específicamente a Iquique, y tras establecerse en la zona trajo al resto de su familia. En Iquique fue socio fundador del Casino Español de la ciudad. Asociado con su hermano mayor, Serafín Emeterio, tuvieron una exitosa actividad empresarial, participando en la creación de varias sociedades, entre ellas, la Sociedad Chilena del Salitre y el Yodo, de la que fue su gerente en varios períodos. A contar de 1925, ejerce como Vicecónsul Honorario de España en Iquique y como Decano del Cuerpo Consular en dicha ciudad.
Terminadas sus actividades comerciales y empresariales, alrededor de 1928, se establece en Valparaíso y más adelante en Santiago, fundando la empresa Sociedad Productos Lácteos Hayskrim S.A. Por otro lado, mi abuelo Martín Pinedo Gandasegui se casó con Inés Goñi Valenzuela y formó una familia de la que soy parte y me siento orgulloso.
¿Siempre se vivió la cultura vasca en tu familia o este nexo tuyo con lo vasco se debe más bien a una inquietud personal?
Desde que tengo uso de razón. Mi padre, Fernando Pinedo, suele hasta el día de hoy cantarnos canciones típicas vascas y su mayor tesoro es una fotografía del árbol viejo de Gernika estampada en un trozo de roble. Todavía se prepara en casa el “bacalao a lo Manuela Gandasegui” y en días fríos mi padre se pone la txapela de mi abuelo. En primer lugar todos somos chilenos, pero cómo no sentir cariño por la tierra de tus ancestros.
¿Cuándo comienza tu participación activa en Eusko Etxea de Valparaíso?
Hace aproximadamente siete u ocho años. Junto con Mauricio, un amigo del colegio también de ascendencia vasca, nos acercamos a la Eusko Etxea y desde entonces sigo participando en ella y colaborando en todo lo posible.
¿Cuál es tu percepción sobre la juventud que integra tu colectividad en cuanto a su participación?
Desgraciadamente no puedo opinar lo mejor en cuanto a participación. Nominalmente somos muchos pero en la práctica, muy pocos. Por lo tanto, si hay jóvenes que quieran acercarse y tengan muchas ganas de hacer actividades, ¡vengan y participen!
¿Qué piensas sobre el hecho de que Eusko Etxea de Valparaíso esté inaugurando su propia sede? ¿Qué ideas se te ocurren para la juventud ahora que se cuenta con una Casa Vasca?
Me da mucha alegría. Sin duda lo más importante en cualquier institución son las personas que la componen, y las ganas de vivir y honrar esos lazos de identidad que las unen. El tener un espacio común ayuda muchísimo a la hora de aglomerar a una comunidad. Se me vienen a la cabeza el desarrollo de actividades culturales como clases de euskera y cultura vasca, danzas vascas, ciclos de cine, etc.
Como joven has podido vivir muchas experiencias ligadas a tus raíces. Por ejemplo, participaste en Gaztemundu, cuéntanos cómo fue eso…
Sí, justamente el año 2009 tuve la posibilidad de acceder al programa Gaztemundu. Para participar presenté como trabajo la digitalización de algunos documentos y fotografías de la Eusko Etxea y de mi familia. Ese año postulamos cuatro personas de la Eusko Etxea y quedamos dos, Macarena Uriarte y yo. La experiencia también fue inolvidable, porque junto con conocer las tierras de los antepasados pudimos reunirnos con nuestros respectivos parientes.
Hoy estudias en Euskadi. ¿Cómo se dio esta posibilidad?
Actualmente, estoy haciendo un máster en la EHU-UPV y viviendo en Leioa. Posteriormente a mi egreso y luego de realizar dos investigaciones durante mi período formativo en la Facultad de Odontología de la Universidad de Valparaíso, postulé a una beca de movilidad.
Y el idioma vasco ha sido tu gran interés, eres uno de los jóvenes que entraron al programa Euskara Munduan. ¿Qué motivó tu formación como profesor de euskera?
En primer lugar, ¿cómo no dar a conocer una cultura con la que tú te sientes conectado? Una de las estrofas del Gernikako Arbola dice eman ta zabal zazu, o sea, “entrégalo y difúndelo” y, por supuesto, ¿cómo no hacerlo? Por otro lado, me siento un profesor innato y enseñar algo que me gusta de verdad, es un placer. Es por esta razón, mi gusto por la docencia, que ahora estoy en Leioa, haciendo un máster relacionado con lo mismo pero en mi campo, la odontología.

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